6 mar 2017

Danilo Medina y la discursiva populista

Por: Greysis de la Cruz

Ha sido un argumento reiterativo dentro de las ciencias políticas reconocer la existencia de un amplio debate relacionado con el concepto de populismo sin que hasta el momento se produzca un acuerdo. Por ello, el populismo tiene varias acepciones aplicadas a una amplia serie de situaciones políticas, desde estilo de gobierno, discurso y políticas públicas.


(Laclau, 2000) desarrolla el concepto populismo desde una particular forma de articulación discursiva que no puede confundirse con el termino de demagogia, ya que no se trata solo de retratar en el discurso las pasiones negativas de una sociedad, a fin de explotarlas simbólicamente, el populismo va mas allá, como estrategia política para cambiar el orden social  bajo una peculiar manera de entender la política y la democracia.

(Peruzzotti, 2008) entiende que el populismo no puede ser reducido a un paquete de políticas públicas determinado o a cierto tipo de régimen político o a un período histórico específico sino que expresa una concepción particular de la política democrática.

Es por ello, que el populismo se manifiesta en diversos contextos lo que complica la tarea de conceptualización del mismo. Por supuesto existen teorías a favor y contra.

Mientras que para algunos autores lo consideran un obstáculo para el desarrollo para otros el populismo es la expresión misma de la democracia y de lo político, con el objetivo de impulsar un proceso de radicalización  de las democracias en contra de las dinámicas elitistas que genera la democracia representativa. (De la Torre, 2008)

Es así como surge un  conflicto entre poderosos y los débiles que son la mayoría, de modo que el líder populista organiza a los débiles (mayoría) en contra del adversario: los poderosos.

El populismo extrae de la democracia la representación política y la participación y los sustituye por la identidad. De ahí se desprende la principal crítica al populismo al imaginar al pueblo como uno, con una sola identidad, desconociendo la complejidad plural de las sociedades modernas. (Panizza, 2009)

El populismo genera una homogenización  del discurso político, hasta el punto de interferir en la compresión inmediata de cuál es la posición del líder en un determinado tema, lo que  empobrece la atmosfera pública, a través de la difusión masiva del mensaje, de modo que los medios son muchos pero el mensaje es el mismo.

Discursiva populista en el discurso de Danilo Medina

El siguiente análisis se realiza tomando de base la siguiente definición de populismo:
“Conjunto de prácticas discursivas que crean una relación de antagonismo político entre el pueblo y algún tipo de estructura de poder o valores predominantes en la sociedad. (Laclau, 1977)

La discursiva populista se evidencia en la Republica Dominicana con la gestión de Danilo Medina, quien desde la construcción del relato político apela a los sentimientos para mostrar los avances de su gobierno y al populismo para identificar el elemento antagónico como el responsable de situaciones o crisis.

La gestión comunicacional del gobierno de Danilo Medina busca constantemente llenar el vacío simbólico de la identificación con el pueblo a través de spot publicitarios que relatan cómo ha cambiado la vida de personas beneficiadas con políticas públicas. De igual modo se busca la identificación a través del programa “visitas sorpresas” a comunidades que requieren planes del gobierno para poder producir.

El gobierno no envía a representantes, por el contrario, la comunidad recibe la visita del presidente de la Republica lo que produce un impacto en su imagen, al mostrarse cercano al pueblo, en un juego de emociones propia de líderes carismáticos.

Esa vinculación emocional al “consumo infinito”, término usado por Laclau para referirse al pueblo, convierte al líder en un mito.

Por supuesto, como ya hice referencia inicialmente el germen del populismo necesita condiciones específicas en las sociedades para poder gestarse. A diferencia del populismo de Bolivia, Ecuador y Venezuela con Chávez, en la Republica Dominicana la materialización del populismo es únicamente discursiva desde la construcción de un sujeto político, en este caso los pobres, el pueblo, quienes estaban insatisfechos, desprotegidos por no ser parte de políticas, de atención a sus comunidades desde el Estado.


El discurso de rendición de cuentas del presidente Danilo Medina el pasado 27 de febrero, fue una pieza discursiva estratégica en la medida en que definido propósitos, medios y antagonistas.

El presidente Medina asumió una posición frente a los casos de corrupción y en particular sobre el escándalo de Odebrecht creando un adversario (a los que no identificó) que son los enemigos del pueblo.

“Algunos que prefieren ver a este pueblo de rodillas, desesperanzado y vencido, para prometerle después una salvación fácil que no existe y que, en realidad, se llama caos.
Pues bien, a todos ellos, hoy les digo: se van a sorprender.
A los que pensaron que el tiempo en que este gobierno iba a “hacer lo que nunca se ha hecho” ya pasó, les digo. Se van a volver a sorprender.  Y se van a sorprender mucho.
Porque no vamos a quedarnos de brazos cruzados, no vamos a cerrar las puertas a las críticas, no vamos a levantar muros para alejarnos de la gente.
Y lo vamos a hacer, sencillamente, porque este gobierno siempre ha sido de la gente, con la gente y para la gente; y así va a seguir.

Al referirse sobre Punta Catalina argumentó la existencia de enemigos:

Muy sencillo, para aquellos que han facturado durante años al pueblo dominicano una de las energías más caras de América Latina, supondrá pérdidas millonarias, o mejor dicho, dejarán de ganar millones de dólares.

Estamos hablando de un mercado de más de 600 millones de dólares al año. Ese, pueblo dominicano que me escucha, ese es el problema que para algunos tiene Punta Catalina.

Por eso, cuando escuchamos “paren Punta Catalina” debemos  ser prudentes y saber qué significan esas palabras.

En mi calidad de Presidente de la República, mi obligación es actuar con  responsabilidad y de acuerdo a los intereses legítimos del pueblo dominicano

De este modo, el presidente Medina no dejó nada a la interpretación, utilizando un tono afable dividió el conflicto de Punta Catalina en dos: el poder y los de abajo. A la vez, asumió la vocería de los de abajo. De esta manera construyó un enemigo, opuesto a que el pueblo tenga energía eléctrica.

“No le tengo miedo a los enemigos, grandes o pequeños, que me encuentre en ese camino”.

El recurso populista del discurso llega fácilmente  a aquellos que sienten que no tienen voz en el sistema político, logrando establecer una identificación con el pueblo.

En mi opinión, es importante continuar el análisis hasta identificar en la discursiva del presidente Medina, quien es el poderoso y quien es el pueblo dentro de su estrategia política.

El populismo tiene aspectos positivos que vale la pena traer a las democracias representativas, como son la participación y la representación política, cada vez que se evite la personificación política.

   


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por escribirme
@greysisdelacruz